Laia Sanz y Maurizio Gerini han demostrado este martes que la solidaridad en carrera es un valor tan importante como un buen resultado. Los integrantes del EBRO Audax Motorsport no han encontrado mejor fecha que el Día de Reyes para poner en práctica esa máxima y ofrecer su ayuda a otro participante en apuros. Esa decisión les ha privado de lograr un posible primer top 10, aunque el 13º puesto con el que han cruzado finalmente la meta –a 15:13 del primero– supone igualmente una clasificación meritoria, la mejor de su trayectoria en una etapa del Rally Dakar en coches. En la general, ascienden a la 18ª posición, a 27:55 del líder.
“Estamos muy contentos de cómo ha ido hoy. A pesar de que hemos tenido algunos contratiempos, ha salido un buen día y hemos logrado un gran resultado. El EBRO s800 XRR cada vez va mejor y estoy muy agradecida a todo el equipo por el gran trabajo que está haciendo”, ha comentado Laia Sanz al regresar al campamento de Al Ula tras completar los 736 kilómetros de la tercera etapa, 421 de ellos cronometrados.
La especial ha entrañado varias dificultades, principalmente los pinchazos –la tónica dominante desde que arrancó la presente edición del Rally Dakar– y la navegación, dos escollos a los que también ha tenido que hacer frente la pareja hispano-italiana: “Estábamos yendo bien, pero al principio hemos tenido un pequeño fallo de navegación, que hoy era complicada. Aun así, ‘Gerry’ lo ha hecho muy bien. Luego hemos pinchado en una zona trialera”.
El punto crítico para Sanz y Gerini ha llegado en la última parte del tramo, cuando se han encontrado a Brian Baragwanath detenido con serios problemas para seguir adelante. Sin dudarlo, los miembros del EBRO Audax Motorsport han decidido sacrificar su posición para socorrer a un rival.
“Brian había pinchado tres veces, no le quedaban ruedas de repuesto y le hemos dado la que nos quedaba. Los últimos 80 kilómetros han sido muy estresantes, porque había mucha piedra y no podíamos arriesgarnos a pinchar. Hemos tenido que bajar muchísimo el ritmo y hemos perdido mucho tiempo, unos seis minutos en total, hemos calculado. En el Dakar tenemos que ayudarnos, si se puede, porque un día nos puede pasar al revés y ser nosotros los que necesitamos esa ayuda”, explica Laia Sanz.
Mañana miércoles, los participantes deberán afrontar la cuarta etapa que, a su vez, es la primera parte de la maratón, en la que al final del día, tras haber completado 530 kilómetros (452 de especial), los pilotos y copilotos tendrán que realizar ellos mismos el mantenimiento de sus respectivos vehículos. Por el contrario, las asistencias mecánicas disfrutarán de un día tranquilo a la espera de reencontrarse con las tripulaciones que superen esta dura prueba de fuego.
“Estamos muy contentos de cómo ha ido hoy. A pesar de que hemos tenido algunos contratiempos, ha salido un buen día y hemos logrado un gran resultado. El EBRO s800 XRR cada vez va mejor y estoy muy agradecida a todo el equipo por el gran trabajo que está haciendo”, ha comentado Laia Sanz al regresar al campamento de Al Ula tras completar los 736 kilómetros de la tercera etapa, 421 de ellos cronometrados.

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El punto crítico para Sanz y Gerini ha llegado en la última parte del tramo, cuando se han encontrado a Brian Baragwanath detenido con serios problemas para seguir adelante. Sin dudarlo, los miembros del EBRO Audax Motorsport han decidido sacrificar su posición para socorrer a un rival.
“Brian había pinchado tres veces, no le quedaban ruedas de repuesto y le hemos dado la que nos quedaba. Los últimos 80 kilómetros han sido muy estresantes, porque había mucha piedra y no podíamos arriesgarnos a pinchar. Hemos tenido que bajar muchísimo el ritmo y hemos perdido mucho tiempo, unos seis minutos en total, hemos calculado. En el Dakar tenemos que ayudarnos, si se puede, porque un día nos puede pasar al revés y ser nosotros los que necesitamos esa ayuda”, explica Laia Sanz.















