Joan Font continúa con paso firme en el Dakar tras una tercera etapa en la que la estrategia y la gestión de riesgos han sido de vital importancia. Aunque no estaba anunciada como una jornada especialmente pedregosa, lo cierto es que los vehículos de cuatro ruedas han sufrido mucho. Entre ellos, Joan Font, que ha pinchado nada más comenzar la especial, un contratiempo que no solo le ha obligado a detenerse para cambiar la rueda, sino también a replantear el resto de la etapa (de 421 kilómetros y 315 de enlace) con un enfoque mucho más conservador.
La organización del Dakar ha elevado un peldaño más la dureza de la presente edición en una tercera etapa en la que Joan Font se ha visto obligado a activar el modo supervivencia, algo que hasta ahora no había sido necesario. “Ha sido una etapa durísima, de resistencia. He pinchado una rueda nada más comenzar y he tenido que ir con máxima precaución; teníamos más de 400 kilómetros por delante y no nos podíamos permitir otro pinchazo. Los primeros kilómetros han sido un auténtico matadero, había muchísima piedra. La especial era muy larga; si pinchas dos ruedas más, te quedas tirado”, ha explicado el piloto catalán al término de la especial, todavía con 251 kilómetros de enlace por delante.
Pero, a medida que han avanzado los kilómetros, el piloto del equipo BE Racing ha logrado dejar atrás la presión inicial y ha firmado una sólida segunda mitad de etapa, mejorando su posición en cada tiempo parcial hasta finalizar en la 27ª posición de la categoría Challenger. “Nos hemos dedicado a administrar la etapa, tratando de rodar rápido donde era más seguro hacerlo y siendo muy prudentes en las zonas más complicadas, incluidas las de navegación, que hoy ha sido bastante más difícil. Tenemos mucha carrera por delante, estamos a las puertas del maratón; no era día para asumir riesgos”, ha añadido.
A pesar de estos pequeños contratiempos, Joan Font y Adrià Guillem están protagonizando un Rally Dakar relativamente plácido, algo que en su condición de gregarios no siempre sucede. No hay que olvidar que la principal –y prácticamente única– misión de la dupla catalana en este Dakar es asistir al equipo Saudi Next Gen, que lamentablemente no está teniendo fortuna en esta primera semana de competición: uno de sus pilotos, Abdullah Alshegawi, ya está fuera de carrera –compite en la categoría Dakar Experience–, mientras que el otro, Hamza Bakhashab, ha perdido hoy mucho tiempo en los primeros 100 kilómetros de la especial.
Sin embargo, Joan Font sabe bien que todo puede cambiar de un día para otro, una circunstancia habitual en el Dakar y en sus últimas participaciones. Este miércoles 7 de enero le aguarda uno de los platos fuertes de la presente edición: una etapa especialmente exigente, con 452 kilómetros cronometrados (530 en total), que además supondrá la primera parte de la maratón, la primera de las dos previstas este año. El principal objetivo en esta cuarta jornada será evitar cualquier problema serio que pueda comprometer la mecánica, ya que, al término de la especial, pilotos y copilotos deberán encargarse personalmente del mantenimiento de su vehículo. Al día siguiente les esperará una segunda jornada algo más corta, de 427 kilómetros entre especial y enlace, hasta llegar a Hail, donde se reencontrarán con el resto del equipo.
La organización del Dakar ha elevado un peldaño más la dureza de la presente edición en una tercera etapa en la que Joan Font se ha visto obligado a activar el modo supervivencia, algo que hasta ahora no había sido necesario. “Ha sido una etapa durísima, de resistencia. He pinchado una rueda nada más comenzar y he tenido que ir con máxima precaución; teníamos más de 400 kilómetros por delante y no nos podíamos permitir otro pinchazo. Los primeros kilómetros han sido un auténtico matadero, había muchísima piedra. La especial era muy larga; si pinchas dos ruedas más, te quedas tirado”, ha explicado el piloto catalán al término de la especial, todavía con 251 kilómetros de enlace por delante.
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Pero, a medida que han avanzado los kilómetros, el piloto del equipo BE Racing ha logrado dejar atrás la presión inicial y ha firmado una sólida segunda mitad de etapa, mejorando su posición en cada tiempo parcial hasta finalizar en la 27ª posición de la categoría Challenger. “Nos hemos dedicado a administrar la etapa, tratando de rodar rápido donde era más seguro hacerlo y siendo muy prudentes en las zonas más complicadas, incluidas las de navegación, que hoy ha sido bastante más difícil. Tenemos mucha carrera por delante, estamos a las puertas del maratón; no era día para asumir riesgos”, ha añadido.


















