La suerte no está acompañando a Isidre Esteve en este inicio del Dakar 2026. En la cuarta etapa, la primera parte de la temida maratón, el piloto del Repsol Toyota Rally Team y su copiloto Txema Villalobos han sufrido un doble pinchazo cuando rodaban a un ritmo muy competitivo.
La especial, con 452 kilómetros cronometrados y 78 de enlace, ha arrancado de manera muy positiva para el ilerdense. En los primeros compases, Esteve, a bordo de su nuevo Toyota DKR GR Hilux alimentado por el combustible renovable de Repsol, ha marcado buenos tiempos parciales. Sin embargo, alrededor del kilómetro 150, la jornada ha dado un giro al sufrir dos pinchazos de forma simultánea.
Al no contar con ruedas de repuesto y con más de 300 kilómetros todavía por delante sobre un terreno pedregoso –una constante en este inicio del Dakar–, el equipo se ha visto obligado a reducir considerablemente el ritmo y extremar la precaución para evitar mayores problemas y poder alcanzar la meta. En una etapa maratón, donde no hay asistencia al final de la jornada, cuidar la mecánica se ha convertido en una prioridad absoluta.
“Ha sido un día frustrante. Íbamos muy bien, con parciales muy buenos, pero en el kilómetro 150 hemos pinchado dos ruedas de golpe. Quedaban 300 kilómetros por delante con muchas zonas de piedras. A partir de ahí, hemos ido muy despacio en los lugares más críticos y hemos corrido todo lo posible en arena y pistas rápidas para perder el menor tiempo posible. Pensábamos que nos quedaríamos tirados en medio de la especial, así que llegar al vivac es la mejor noticia del día”, explica el piloto.
A pesar de perder mucho tiempo tras este contratiempo, la dupla catalana ha sabido gestionar la situación de forma inteligente y ha minimizado las consecuencias. El piloto de Oliana (Lleida) ha terminado en el 36º lugar de la categoría Ultimate y ha ascendido cuatro posiciones en la clasificación general de su clase, donde ahora ocupa la 30ª plaza.
“El coche está entero y funciona muy bien. Esta noche cambiaremos las ruedas para afrontar la segunda parte de la maratón. Seguimos luchando contra los pinchazos, pero estamos motivados para intentar completar una etapa limpia”.
Tras hacer noche en el vivac-refugio, mañana jueves 8 de enero se disputará la segunda parte de la maratón, en la que los pilotos afrontarán un recorrido de 427 kilómetros (371 cronometrados) con pistas rápidas, zonas de piedras y constantes cambios de rumbo. El objetivo prioritario será proteger la mecánica y alcanzar la meta para que las asistencias puedan, por fin, realizar una revisión completa de los vehículos.
La especial, con 452 kilómetros cronometrados y 78 de enlace, ha arrancado de manera muy positiva para el ilerdense. En los primeros compases, Esteve, a bordo de su nuevo Toyota DKR GR Hilux alimentado por el combustible renovable de Repsol, ha marcado buenos tiempos parciales. Sin embargo, alrededor del kilómetro 150, la jornada ha dado un giro al sufrir dos pinchazos de forma simultánea.
Al no contar con ruedas de repuesto y con más de 300 kilómetros todavía por delante sobre un terreno pedregoso –una constante en este inicio del Dakar–, el equipo se ha visto obligado a reducir considerablemente el ritmo y extremar la precaución para evitar mayores problemas y poder alcanzar la meta. En una etapa maratón, donde no hay asistencia al final de la jornada, cuidar la mecánica se ha convertido en una prioridad absoluta.
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“Ha sido un día frustrante. Íbamos muy bien, con parciales muy buenos, pero en el kilómetro 150 hemos pinchado dos ruedas de golpe. Quedaban 300 kilómetros por delante con muchas zonas de piedras. A partir de ahí, hemos ido muy despacio en los lugares más críticos y hemos corrido todo lo posible en arena y pistas rápidas para perder el menor tiempo posible. Pensábamos que nos quedaríamos tirados en medio de la especial, así que llegar al vivac es la mejor noticia del día”, explica el piloto.
A pesar de perder mucho tiempo tras este contratiempo, la dupla catalana ha sabido gestionar la situación de forma inteligente y ha minimizado las consecuencias. El piloto de Oliana (Lleida) ha terminado en el 36º lugar de la categoría Ultimate y ha ascendido cuatro posiciones en la clasificación general de su clase, donde ahora ocupa la 30ª plaza.

Tras hacer noche en el vivac-refugio, mañana jueves 8 de enero se disputará la segunda parte de la maratón, en la que los pilotos afrontarán un recorrido de 427 kilómetros (371 cronometrados) con pistas rápidas, zonas de piedras y constantes cambios de rumbo. El objetivo prioritario será proteger la mecánica y alcanzar la meta para que las asistencias puedan, por fin, realizar una revisión completa de los vehículos.














